
¿Son útiles los ejercicios de “completar el espacio” o “filling the gap”?
Estos eran los ejercicios que generalmente nos ponían en el colegio y en el instituto en las clases de inglés, y son también la piedra angular de algunas aplicaciones de idiomas. Yo les tengo especial manía, ya que valoran principalmente el conocimiento gramatical y abstracto y pasan por alto las competencias comunicativas que se requieren en la vida diaria. Esto es: podías sacar un 10 en el examen y no entender ni papa de lo que decían los hablantes nativos. Sin embargo, y siendo incongruente con mis sentimientos expresados hacia los “fill in de gap”, hoy en día como profesora diseño actividades que los incluyen. ¿Por qué? Si el material de trabajo es una muestra real de la lengua, por ejemplo la escena de una película, un programa de radio, un artículo de revista o un cómic, y la tarea está bien diseñada, el estudiante ha de realizar un trabajo de comprensión de una situación comunicativa relevante para responder correctamente.
Ahora bien, en la mayoría de los casos, los intereses de cada alumno son más determinantes para que una actividad funcione o no: si a mi alumno no le gusta el cine, le elijo una canción. Si le interesa la política, utilizo esa motivación y le paso un artículo relacionado, en vez de esa otra actividad sobre el Día de Todos los Santos que ya tengo diseñada y que tanto me gusta. Esto es un privilegio que tienen los alumnos que hacen clases individuales y personalizadas.